La Riqueza de la Textura: Maridaje con Mariscos Cremosos
"Afinidad y cuerpo: El encuentro de la untuosidad del vino con la nobleza del mar"
El Espejo de la Untuosidad
El maridaje de mariscos presentados con mantequilla, salsas cremosas o texturas densas (como la langosta, vieiras selladas o bacalao cremoso) requiere vinos blancos que posean un cuerpo completo y una textura sedosa. En este escenario, la clave es la capacidad del vino para igualar la riqueza y el peso del plato en el paladar.
Los Protagonistas de la Estructura
- Chardonnay con Crianza: El aliado clásico. Sus notas de mantequilla, vainilla y nuez se funden con la grasa de la salsa, creando una experiencia armoniosa y persistente.
- Viognier: Un blanco robusto y exuberante. Su cuerpo medio a completo tiene la fuerza necesaria para sostener la intensidad del cangrejo o mariscos al ajillo.
- Chenin Blanc (Sobre Lías): Su textura cerosa se alinea perfectamente con preparaciones de mantequilla marrón o gratinados, aportando una complejidad elegante.
- Albariño con Crianza: Una versión evolucionada que, gracias al reposo con sus lías, gana el volumen esencial para acompañar pescados grasos en salsa.
🍷 Consejo del Sommelier: Para estos vinos con cuerpo, evita servirlos excesivamente fríos. Una temperatura entre 10°C y 12°C permitirá que la textura untuosa se exprese plenamente.
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