Oriente Medio
El despertar de las tierras bíblicas. Un renacimiento vinícola que combina variedades ancestrales con viticultura de precisión en algunos de los terruños más áridos y espirituales del planeta.
Líbano
La resistencia del **Valle de la Becá**. Un terruño de suelos arcillo-calcáreos situado a 1,000 metros de altitud, donde la influencia francesa se funde con el sol mediterráneo para crear vinos de una longevidad legendaria.
Israel
Innovación entre volcanes y desiertos. Desde los suelos basálticos de los **Altos del Golán** hasta la viticultura extrema del **Néguev**, Israel destaca por el rescate de variedades autóctonas como Marawi y Bittuni.
Turquía
Patrimonio genético inagotable. Terruños de Anatolia que albergan cepas milenarias como la **Öküzgözü** y **Boğazkere**, cultivadas en mesetas de clima continental que otorgan una frescura y tanicidad únicas.
Jordania
Vinos de basalto. En la región de **Mafraq**, los viñedos crecen sobre antiguos flujos de lava en el desierto, desafiando las altas temperaturas con noches frescas que preservan la elegancia aromática.
Armenia
La bodega más antigua de la humanidad (Areni-1). Suelos volcánicos y de piedra caliza a altitudes extremas que dan vida a la uva **Areni Noir**, una variedad de piel fina que recuerda a la elegancia del Pinot Noir.
Chipre
Guardianes del **Commandaria**, el vino con denominación más antiguo del mundo. Sus viñedos de pie franco en las montañas de Troodos crecen sobre suelos silíceos produciendo elixires dulces y tintos vibrantes.