América
Desde las costas neblinosas del Pacífico hasta la pureza de los valles andinos a gran altitud, el Nuevo Mundo redefine la viticultura contemporánea. América no solo replica estilos europeos; los transforma a través de climas extremos y una libertad creativa única. Aquí, la nobleza de las cepas ancestrales converge con una visión moderna para crear etiquetas que son el reflejo nítido de un continente vasto y biodiverso.
Argentina
Referente indiscutible de la viticultura de altura. Según Wines of Argentina, el Valle de Uco presenta suelos aluviales y una amplitud térmica que otorga al Malbec una frescura vibrante.
Chile
Un mosaico geográfico protegido por los Andes. Del Maipo Alto con sus Cabernet Sauvignon aristocráticos, hasta la influencia gélida del Pacífico en Casablanca. Reconocido mundialmente por instituciones como Wines of Chile.
Estados Unidos
La opulencia de Napa Valley se certifica a través de la Napa Valley Vintners. Sus suelos volcánicos producen tintos de gran estructura, mientras que Oregon domina el Pinot Noir.
México
El resurgir del Valle de Guadalupe. Según el Consejo Mexicano Vitivinícola, este terroir mediterráneo con carácter salino favorece ensambles audaces de Nebbiolo y Tempranillo.
Uruguay
La elegancia del Atlántico Sur. El Tannat uruguayo se ha convertido en una cepa de culto, destacada por la INAVI por su capacidad de guarda y taninos pulidos.
Canadá
Maestría en frío extremo. La península de Niágara es célebre por su Icewine (Vino de Hielo). La normativa VQA de Ontario garantiza la pureza de estos elixires concentrados.
Guía de Selección del Sommelier
¿Por qué elegir vinos de América?
A diferencia de Europa, América ofrece varietales con mayor expresión frutal y madurez, ideales para quienes buscan vinos expresivos y listos para disfrutar desde el descorche.
Maridaje Continental
Desde un asado argentino con Malbec hasta pescados de Baja California con un Chardonnay de Napa, los vinos de América son versátiles y gastronómicos.