Para Jamón Ibérico y Jamón Serrano
El jamón ibérico de bellota tiene una grasa untuosa, rica en ácido oleico, que se funde en boca; el jamón serrano es más magro, firme y salino. Para ambos, la clave es la acidez y la frescura. Los vinos de crianza biológica de Jerez (Fino, Manzanilla), los espumosos secos y los blancos jóvenes de alta acidez, como un Albariño o un Verdejo, limpian la grasa y realzan el sabor. Para más ideas, consulta la guía de vinos para jamón ibérico, los vinos espumosos, los vinos de uva Albariño y los vinos de uva Verdejo. Un espumoso como el Recaredo Terrers Brut Nature es una gran opción por su burbuja fina y su acidez.